jueves, 3 de junio de 2010

El alma del equipo tiene una identidad secreta

Publicado en El Nacional el 9 de diciembre de 2009

BEISBOL Las mascotas animan a la fanaticada en cada encuentro
El alma del equipo tiene una identidad secreta
Los rostros de quienes personifican a las mascotas permanecen ocultos tras pesados y calurosos trajes Lissette Cardona
lcardona@el-nacional.com
     Manuel Hernández es el decano en el oficio de mascota de los equipos de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Aunque tiene 20 años de experiencia, pocas personas conocen que en cada temporada es el encargado de hacer reír a la fanaticada que asiste al estadio Guatamare en Nueva Esparta, cuando da vida a Bravín, mascota del equipo Bravos de Margarita, y que paradójicamente es la más nueva en la liga venezolana. Insiste en mantener su rostro en secreto ante los medios de comunicación por los niños, para que no pierdan la ilusión de su mascota. Hernández, diseñador gráfico y publicista de profesión, fue el primero en colocarse un traje de goma espuma para animar a los peloteros del extinto Petroleros de Cabimas en la década de los noventa. "Diseñamos el logo del equipo y la mascota, y terminé poniéndomelo", apunta. En esa época encarnó al alcatraz Buchón por cinco años, para después convertirse en el idolatrado y enérgico Agui, mascota de las Águilas del Zulia. El personaje se caracterizó por ser un bailarín, que además interactuaba con el público haciendo piruetas, encima de alguna moto o de los carros que le hacen mantenimiento a la cancha, agrega. "La gente cree que es fácil, pero casi nadie puede hacer reír a 20.000 personas". Luego de la pasantía como aguilucho, equipo del que se profesa fanático por ser nativo del Zulia, vistió el traje de la Vaca Lechera que representaba al equipo Pastora de Los Llanos. Desde entonces, casi todos los que han vestido el traje de mascota de algún equipo de beisbol, e incluso de otras disciplinas como el fútbol o el basket, le han pedido consejo o han admirado su trabajo para seguir su ejemplo. El primer admirador es su hijo Gustavo Adolfo Hernández, que encarna desde hace un lustro a Guarito, mascota de Cardenales de Lara. "Los dueños de Cardenales querían traerse a mi papá pero él estaba comprometido con las Águilas. Les dijo que tenía un hijo que lo hacía igualito a él, pero era mentira yo no tenía experiencia", confiesa. Sin embargo, admite que de tanto ver al padre algo conocía de lo que había que hacer para aupar a los peloteros y a quienes los siguen en los estadios. En una oportunidad abordó una motocicleta que chocó contra una de las paredes. La gente aplaudió pues creía que era parte del show, pero en realidad fue un accidente que dejó diez puntos de sutura como secuela.
     El loro piñatero Capy, mascota de Navegantes del Magallanes, también es seguidor de Hernández, aunque con el tiempo ha introducido elementos en su espectáculo que lo diferencian del resto. El gran loro verde que simboliza al típico compañero del pirata es manipulado por Martín Osechas. El "Piñatero", como también lo llaman, manda a hacer una piñata de cada equipo contrincante para lanzarla desde el techo del estadio José Bernardo Pérez. Cuando llega a manos de los magallaneros la piñata se vuelve añicos. "La mascota es uno más del equipo. Vivimos sin querer la misma emoción de los peloteros, más si es un Caracas-Magallanes", afirma. Osechas advierte que el trabajo no es nada sencillo puesto que algunos trajes son muy pesados y calurosos.  Capy pesa entre 8 y 10 kilogramos y la tela de peluche favorece la concentración del calor en su interior. Yurgen Vilchez, el Tigre del equipo Tigres de Aragua, señala que Manuel Hernández es el maestro de todas las mascotas. Gracias a él muchos están en el trabajo, de hecho varias de ellos son maracuchos, pero se han convertido en fanáticos de los equipos a los que invitan a apoyar. "Yo era fanático de Águilas pero ahora soy tigrero. Soy la única mascota con tres anillos de campeón y dos subcampeonatos", dice mientras suma el palmarés de triunfos.
     Fuera del terreno. La temporada 2008-2009 pasó a la historia como la primera en la que un umpire expulsa de un partido a una mascota. Agui, cuyo rol era cumplido entonces por Carlos Meléndez, se mofó de una decisión arbitral. "Salió del dogout con unos lentes de sol y un bastón, y le señaló al umpire principal Darío Rivero Junior que estaba ciego y éste lo botó del partido. Lo suspendió por 10 juegos", recuerda Edgar Morales, estudiante de Comunicación Social y mascota actual del conjunto zuliano. Esa sanción llevó a la liga a prohibir la permanencia de los personajes mientras se desarrolla el juego, por lo que solo pueden estar en el terreno entre cada inning. "Ellos alegaron que es por seguridad y me parece bien, pero creo que deberían permitirnos celebrar las jugadas del equipo", opina Carlos Torres, que representa al indio Caribito del equipo Caribes de Anzoátegui. El gimnasta José Carrasquilla, mascota de Tiburones de La Guaira, cree que la actitud del Agui del año pasado los perjudicó a todos. "Ahora no podemos salir a la cancha y eso afecta nuestro trabajo" indica. Sin embargo, refiere que se las ingenia para continuar bailando al ritmo de la samba, que identifica al equipo escualo.

Datos
Leoncio, la mascota de Leones del Caracas, cobra vida gracias al trabajo de cuatro hombres distintos.
  

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jueves, 3 de junio de 2010

El alma del equipo tiene una identidad secreta

Publicado en El Nacional el 9 de diciembre de 2009

BEISBOL Las mascotas animan a la fanaticada en cada encuentro
El alma del equipo tiene una identidad secreta
Los rostros de quienes personifican a las mascotas permanecen ocultos tras pesados y calurosos trajes Lissette Cardona
lcardona@el-nacional.com
     Manuel Hernández es el decano en el oficio de mascota de los equipos de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Aunque tiene 20 años de experiencia, pocas personas conocen que en cada temporada es el encargado de hacer reír a la fanaticada que asiste al estadio Guatamare en Nueva Esparta, cuando da vida a Bravín, mascota del equipo Bravos de Margarita, y que paradójicamente es la más nueva en la liga venezolana. Insiste en mantener su rostro en secreto ante los medios de comunicación por los niños, para que no pierdan la ilusión de su mascota. Hernández, diseñador gráfico y publicista de profesión, fue el primero en colocarse un traje de goma espuma para animar a los peloteros del extinto Petroleros de Cabimas en la década de los noventa. "Diseñamos el logo del equipo y la mascota, y terminé poniéndomelo", apunta. En esa época encarnó al alcatraz Buchón por cinco años, para después convertirse en el idolatrado y enérgico Agui, mascota de las Águilas del Zulia. El personaje se caracterizó por ser un bailarín, que además interactuaba con el público haciendo piruetas, encima de alguna moto o de los carros que le hacen mantenimiento a la cancha, agrega. "La gente cree que es fácil, pero casi nadie puede hacer reír a 20.000 personas". Luego de la pasantía como aguilucho, equipo del que se profesa fanático por ser nativo del Zulia, vistió el traje de la Vaca Lechera que representaba al equipo Pastora de Los Llanos. Desde entonces, casi todos los que han vestido el traje de mascota de algún equipo de beisbol, e incluso de otras disciplinas como el fútbol o el basket, le han pedido consejo o han admirado su trabajo para seguir su ejemplo. El primer admirador es su hijo Gustavo Adolfo Hernández, que encarna desde hace un lustro a Guarito, mascota de Cardenales de Lara. "Los dueños de Cardenales querían traerse a mi papá pero él estaba comprometido con las Águilas. Les dijo que tenía un hijo que lo hacía igualito a él, pero era mentira yo no tenía experiencia", confiesa. Sin embargo, admite que de tanto ver al padre algo conocía de lo que había que hacer para aupar a los peloteros y a quienes los siguen en los estadios. En una oportunidad abordó una motocicleta que chocó contra una de las paredes. La gente aplaudió pues creía que era parte del show, pero en realidad fue un accidente que dejó diez puntos de sutura como secuela.
     El loro piñatero Capy, mascota de Navegantes del Magallanes, también es seguidor de Hernández, aunque con el tiempo ha introducido elementos en su espectáculo que lo diferencian del resto. El gran loro verde que simboliza al típico compañero del pirata es manipulado por Martín Osechas. El "Piñatero", como también lo llaman, manda a hacer una piñata de cada equipo contrincante para lanzarla desde el techo del estadio José Bernardo Pérez. Cuando llega a manos de los magallaneros la piñata se vuelve añicos. "La mascota es uno más del equipo. Vivimos sin querer la misma emoción de los peloteros, más si es un Caracas-Magallanes", afirma. Osechas advierte que el trabajo no es nada sencillo puesto que algunos trajes son muy pesados y calurosos.  Capy pesa entre 8 y 10 kilogramos y la tela de peluche favorece la concentración del calor en su interior. Yurgen Vilchez, el Tigre del equipo Tigres de Aragua, señala que Manuel Hernández es el maestro de todas las mascotas. Gracias a él muchos están en el trabajo, de hecho varias de ellos son maracuchos, pero se han convertido en fanáticos de los equipos a los que invitan a apoyar. "Yo era fanático de Águilas pero ahora soy tigrero. Soy la única mascota con tres anillos de campeón y dos subcampeonatos", dice mientras suma el palmarés de triunfos.
     Fuera del terreno. La temporada 2008-2009 pasó a la historia como la primera en la que un umpire expulsa de un partido a una mascota. Agui, cuyo rol era cumplido entonces por Carlos Meléndez, se mofó de una decisión arbitral. "Salió del dogout con unos lentes de sol y un bastón, y le señaló al umpire principal Darío Rivero Junior que estaba ciego y éste lo botó del partido. Lo suspendió por 10 juegos", recuerda Edgar Morales, estudiante de Comunicación Social y mascota actual del conjunto zuliano. Esa sanción llevó a la liga a prohibir la permanencia de los personajes mientras se desarrolla el juego, por lo que solo pueden estar en el terreno entre cada inning. "Ellos alegaron que es por seguridad y me parece bien, pero creo que deberían permitirnos celebrar las jugadas del equipo", opina Carlos Torres, que representa al indio Caribito del equipo Caribes de Anzoátegui. El gimnasta José Carrasquilla, mascota de Tiburones de La Guaira, cree que la actitud del Agui del año pasado los perjudicó a todos. "Ahora no podemos salir a la cancha y eso afecta nuestro trabajo" indica. Sin embargo, refiere que se las ingenia para continuar bailando al ritmo de la samba, que identifica al equipo escualo.

Datos
Leoncio, la mascota de Leones del Caracas, cobra vida gracias al trabajo de cuatro hombres distintos.
  

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Ando por la calle buscando la noticia, aunque a veces ella me encuentra.
Acá está el testimonio de lo ya publicado y de algunas cosas que han quedado por fuera y que solo pueden ver luz gracias a este blog